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Las Anunciatinas son mujeres “consagradas” a Dios en el mundo y para el mundo. Anuncian la verdad con su testimonio existencial, demostrando silenciosamente que es posible vivir hoy a plenitud la vida cristiana.

¿Quiénes somos?

Las “Anunciatinas” son las mujeres miembros del Instituto Paulino de Vida Secular Consagrada NUESTRA SEÑORA DE LA ANUNCIACIÓN. Este Instituto de vida consagrada para mujeres toma su nombre de la Virgen María en su misterio de la Anunciación y Encarnación del Verbo de Dios en su seno.

EL PENSAMIENTO DEL PADRE FUNDADOR:

Acerca de Instituto, así se expresa el Padre Alberione: “A muchas personas que desean santificarse, les falta una clara orientación, una espiritualidad propia, un camino seguro. Si estas personas hallan un Instituto Secular que las acoja, vivirán una verdadera vida de santificación y cumplirán un generoso apostolado. Creo firmemente que muchas almas que pertenecen hoy a Institutos Seculares serán elevadas un día al honor de los altares. Son personas quizás humildes, desconocidas en su “consagración” a Dios, pues no usan ningún distintivo que las separe de sus semejantes. Sin embargo, en su intimidad llevan una vida escondida con Cristo en Dios. ¡Hermosa vocación la de ellas!”.

EL PENSAMIENTO DE LOS PAPAS:

Los Institutos Seculares constituyen un “signo de los tiempos” presentes. La Iglesia los ha autorizado y ha elevado frecuentes llamamientos a los laicos a engrosar sus filas.

-PIO XII, que en 1947 oficializó en la Iglesia estos Institutos, escribía: “Especialmente hoy, se necesitan muchos santos laicos. Ojalá todos lleguen a vislumbrar el encanto de esta vida escondida con Cristo en Dios y se entreguen al apostolado de darlo a conocer, amar y servir”.

-PABLO VI expresa: “El apostolado de los laicos es hoy una de las grandes esperanzas de la Iglesia. Todos somos responsables de nuestro tiempo y de nuestros hermanos… Las necesidades son enormes y urgentes. Hay que actuar hoy mismo; mañana podría ser demasiado tarde. Esta es la hora de los laicos”.

-JUAN PABLO II encomia así la vida de los Institutos Seculares: “La novedad del don que el Espíritu Santo ha hecho a la fecundidad perenne de la Iglesia, en respuesta a las exigencias de nuestro tiempo, se aprecia si se comprenden bien los elementos constitutivos de los Institutos Seculares en su inseparabilidad: la consagración y la secularidad… En este momento es obligado conocer y dar a conocer esta vocación tan actual y, diría yo, tan urgente, de personas que se consagran a Dios practicando los consejos evangélicos, y con la consagración especial, se esfuerzan por impregnar toda su vida y todas sus actividades, creando en sí mismas una total disponibilidad a la voluntad del Padre y trabajando por cambiar el mundo desde dentro” (1983).

-El PAPA FRANCISCO le dirigió las siguientes palabras a los Institutos de vida secular consagrada: “Ustedes forman parte de esa Iglesia pobre y en salida que sueño. Por vocación son laicos y sacerdotes como los demás y en medio de los demás, llevan una vida normal, carente de signos exteriores, sin el sostén de una vida comunitaria, sin la visibilidad de un apostolado organizado o de obras específicas. Son ricos solamente de la experiencia absoluta del amor de Dios y por eso son capaces de conocer y compartir la fatiga de la vida en sus múltiples expresiones, fermentándolas con la luz y la fuerza del Evangelio. Su vocación hace que se interesen por cada persona y por sus sentimientos más profundos que, a menudo, no se expresan o se enmascaran. Como el samaritano que pasó al lado y vio y se compadeció. Este es el movimiento al que los llama su vocación: pasar al lado de cada ser humano y hacerse prójimo de cada persona que encuentre; porque su permanecer en el mundo no es sencillamente una condición sociológica, sino una realidad teologal que los llama a un “estar” consciente, atento, que sabe adivinar, ver y tocar la carne del hermano” (2014).

VENTAJAS ESPIRITUALES DE ESTE ESTILO DE VIDA:

Una vida consagrada a Dios de un modo estable y pleno, amén de la ayuda espiritual que significa la pertenencia a un Instituto aprobado por la Iglesia, aporta a sus miembros muchas ventajas. Recordemos sólo tres:

  1. Hace posible la vivencia en medio del mundo, de los llamados “consejos evangélicos” de castidad, pobreza y obediencia, siguiendo una Regla aprobada por la Iglesia.
  2. Facilita una mayor santidad y un apostolado más eficaz y estable. La ayuda aportada por la fraternidad y amistad de aquellas que condividen los mismos ideales y las mismas dificultades, constituyen un estímulo altamente positivo.
  3. Los miembros del Instituto Nuestra Señora de la Anunciación gozan de todos los beneficios espirituales, indulgencias, privilegios y méritos de la Sociedad de San Pablo, a la que están asociados. Y, después de la muerte, tienen asegurados abundantes sufragios.

25 RESPUESTAS BÁSICAS PARA QUE CONOZCAN A LAS ANUNCIATINAS:

  1. ¿Quiénes son las ANUNCIATINAS?

Son mujeres “consagradas” a Dios en el mundo y para el mundo. Anuncian la verdad con su testimonio existencial, demostrando silenciosamente que es posible vivir hoy a plenitud la vida cristiana.

  1. ¿Quién es su Fundador?

Es el beato Santiago Alberione, un sacerdote visionario de los tiempos modernos, que descubrió en los laicos una gran fuerza para el anuncio del Reino de Dios.

  1. ¿Cuál es la finalidad del Instituto de la Anunciación?

En primer lugar, ayudar a sus miembros a vivir plenamente la vida cristiana “consagrada” en el mundo moderno en que les toca vivir. En segundo lugar, y con relación a éste, ser como el fermento en la masa, la sal y la luz para la tierra, renovando al mundo desde dentro, con su presencia evangélica y su acción transformadora.

  1. ¿Cuál es su espiritualidad?

Como parte de la Familia Paulina, las ANUNCIATINAS -según el P. Fundador – “aspiran a vivir integralmente el Evangelio de Jesucristo, que es Camino, Verdad y Vida, en el espíritu de san Pablo, bajo la mirada de la Virgen Reina de los Apóstoles” (AD 93).

  1. ¿Cuáles son las fuentes de esta espiritualidad?

La Biblia y la Liturgia, especialmente la Eucaristía.

  1. ¿Qué actitud fundamental debe caracterizar a la ANUNCIATINA en su vida espiritual?

La de la Virgen María en el misterio de la Anunciación: “He aquí la servidora del Señor; hágase en mí toda su Voluntad”.

  1. ¿Son “seglares” o “religiosas” las ANUNCIATINAS?

Son “seglares”, insertas en su propia realidad familiar y profesional. Su vida y su apostolado se realizan a la manera de los laicos. Ante la Iglesia, conservan plenamente su condición laical. Ante el Estado, gozan de los mismos derechos y deberes de todo ciudadano.

  1. ¿Entonces, no se distinguen en nada de los simples cristianos?

Sólo se distinguen por su “consagración” querida y aceptada oficialmente por la Iglesia.

  1. ¿En qué consiste esa “consagración”?

En la profesión de los tres consejos evangélicos (pobreza, castidad y obediencia), con los que se comprometen a imitar y seguir a Cristo Maestro casto, pobre y obediente, a fin de identificarse más plenamente con Él.

  1. ¿Y a qué se obligan, concretamente, con estos compromisos que profesan?

Con el compromiso de castidad virginal se obligan a no casarse y observar pureza de vida, a fin de dar un claro testimonio de los bienes eternos.

Con el compromiso de pobreza se obligan a vivir con sencillez dentro de su condición social y a no poner el corazón en las cosas transitorias de este mundo.

Con el compromiso de obediencia buscan identificarse con Cristo obediente al Padre, a través de las mediaciones privilegiadas del Instituto, aceptando sus directivas.

  1. ¿En dónde viven las ANUNCIATINAS?

Por lo general, desarrollan su vida dentro de su ambiente natural: familia, trabajo, profesión, etc. y tienen una sede donde se reúnen.

  1. ¿Pueden llevar vida en común?

Sí, pueden llevar una vida en común aquellas que así lo prefieran por libre elección, y cuando las Autoridades del Instituto lo juzguen necesario, cuidando empero que ello no implique una renuncia a su carácter secular.

  1. ¿Qué lugar ocupan en la Familia Paulina?

El Instituto de Nuestra Señora de la Anunciación nació y sigue como “asociado” a la Sociedad de San Pablo, de manera que de ella recibe la formación, la asistencia espiritual permanente, la sensibilidad hacia la utilización de los Medios de Comunicación Social y la dependencia de sus Autoridades.

  1. Entonces, ¿no son autónomas?

Efectivamente. Los superiores Mayores de la Sociedad de San Pablo lo son también de las ANUNCIATINAS. Este dato las coloca en situación jurídica algo distinta de los Institutos Seculares corrientes.

  1. ¿Están reconocidas oficialmente por la Iglesia?

Sí, lo están desde el 8 de abril de 1960, cuando recibieron la aprobación de la Santa Sede.

  1. ¿Llevan algún distintivo exterior?

No, nada exterior las distingue de las demás personas seglares.

  1. ¿Están obligadas al “secreto” de su condición jurídica?

No están obligadas a guardar el secreto de su consagración, pero si llega a ser necesario para una mayor eficacia de su testimonio cristiano, entonces sí es recomendable.

  1. ¿Qué requisitos son necesarios para que una mujer pueda ingresar al Instituto de la Anunciación?

Supuesta la vocación divina a la vida consagrada secular, se requiere:

  • Ser soltera, joven (a partir de 18).
  • Disponer de tiempo y libertad suficientes como para participar en las actividades del Instituto
  • Ejercer una profesión o tener un trabajo remunerado, que le permita, en el futuro, una subsistencia independiente.
  • Inmunidad de enfermedades constitucionales que impidan asumir las obligaciones propias del Instituto.
  1. ¿A qué prácticas espirituales se obligan?

A participar al Encuentro Anual (de una semana) y a la Jornada Mensual (de un día, generalmente domingo). Además, se exige el cumplimiento personal de varias prácticas de piedad diarias y semanales, establecidas en el Estatuto, como la Eucaristía y la oración.

  1. ¿Cuál es su Apostolado?

Fundamentalmente, es el del testimonio de vida cristiana. También se les pide insertarse en la pastoral de la Iglesia local (su diócesis o su parroquia) y, de preferencia, en los Medios de Comunicación Social.

  1. ¿Cuáles son las etapas de formación de las ANUNCIATINAS?

Son las siguientes:

  • 1 año de postulantado (puede variar)
  • 2 años de noviciado (máximo, 3 años)
  • 5 años de compromisos temporales (máximo, 7 años).

Todas estas etapas de formación se llevan a cabo en el propio ambiente de vida familiar y profesional y constituyen la “formación básica”. Concluida la cual, la ANUNCIATINA hace su entrega perpetua al Señor y al Instituto.

La “formación continua” se prolonga durante toda la vida.

  1. ¿De qué manera reciben su formación espiritual?

A través de Encuentros, Jornadas, Retiros, Libros y diferente material impreso y digital.

  1. ¿Pueden administrar sus bienes materiales?

Sí, en virtud del compromiso de pobreza, deben administrar prudentemente sus propios bienes, proveyendo con ello a su subsistencia y al deber de compartir con los más necesitados. Pero no pueden hacerlo independientemente de sus Superiores, a quienes deben siempre consultar.

  1. ¿En cuántos Países está presente el Instituto?

Actualmente está en muchos Países del mundo. En América Latina, en particular, desarrolla su actividad en: Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Chile, El Salvador, México, Perú y Venezuela.

  1. ¿Cuál es el primer paso a dar para ingresar al Instituto?

Presentar una “Solicitud de Admisión”, adjuntando el propio “curriculum vitae” a nivel profesional y pastoral.

Espiritualidad

“La Familia Paulina aspira a vivir integralmente el Evangelio de Jesucristo, Camino, Verdad y Vida, según el espíritu de san Pablo, bajo la mirada de la Reina de los Apóstoles.

No tiene muchas particularidades, ni devociones singulares, ni sobradas formalidades; pero busca la vida en Cristo Maestro y en la Iglesia. El espíritu de san Pablo se transparenta en su vida, en sus Cartas, en su apostolado. Él está siempre vivo en la dogmática, en la moral, en el culto y en la organización de la Iglesia.

Secreto de grandeza y de riqueza es modelarse en Dios, viviendo en Cristo. Por eso sea siempre claro el pensamiento de vivir y obrar en la Iglesia y por la Iglesia; de injertarse como olivos silvestre en el vital olivo: Cristo eucarístico; de pensar y nutrirse de toda expresión del Evangelio, según el espíritu de san Pablo…”

EUCARISTÍA Y BIBLIA. Toda la Congregación vive de la Eucaristía y de la lectura del Evangelio, de la contemplación de los ejemplos del Maestro Jesús y tiene delante de sí un camino amplio, bello e inagotable. San Pablo ha señalado esta devoción y este camino. Nosotros nacimos de la Eucaristía y de ella debemos seguir nutriéndonos. Todo nace del Maestro eucarístico, como fuente vital. De la Misa, de la comunión, de la visita eucarística, todo: santidad y apostolado.

JESÚS MAESTRO, CAMINO, VERDAD Y VIDA

La devoción al Divino Maestro es la base de toda la espiritualidad de la Familia Paulina. En el año de 1936 el Beato padre Alberione invitó a todas las comunidades a rezar, de manera especial el primer domingo del mes, la devoción a Jesús Maestro. Poco a poco la oración, el estudio y el apostolado se impregnaron de esta espiritualidad, transformándose en una actitud espiritual y vivencial.

“La devoción a Jesús Maestro, Camino, Verdad y Vida, lleva al culto perfecto a Dios. Cuando más la paulina vive como Jesucristo mas se convierte en Él. Cristo es la viña, nosotros los sarmientos: de Él nos llega la savia divina. Quien está unido a la Vida-Cristo produce mucho fruto”. Beato Santiago Alberione.

Jesucristo es centro y fin de nuestra vida como cristianas, consagradas y de la Familia Paulina. Él es CAMINO que nos lleva al Padre; y en el camino lo seguimos como discípulas y misioneras. Él es la VERDAD que los simples y humildes comprenden en su corazón, que responde a los anhelos más humanos y profundos. Él es la VIDA, escondida en lo surcos de la cotidianidad, alimentando nuestra existencia con sus sombras y luces.

Cristo es el primer comunicador, pues nos muestra al Padre lleno de compasión y amor por nosotros. Y nos envía al Espíritu Santo para que hagamos memoria de su acción salvadora. Así, lo que parece solo un aspecto cultural o social, es en realidad una experiencia que envuelve toda la creación, la humanidad y nuestra sed de trascendencia. Quien ama sólo quiere compartir, integrar, dialogar, expresar, sacar de dentro aquello que es mejor. Así es Dios Trinidad, así nos invita a hacer a nosotros sus amigos.

SAN PABLO

“Todos deben considerar a San Pablo como padre, maestro, modelo y fundador. Él lo es de hecho. Por él la Familia Paulina nació, él la alimenta, y la hace crecer, de él aprende el espíritu.” (Beato Santiago Alberione. AD. nº2)

El beato padre Santiago Alberione, fundador de la Familia Paulina, fue un hombre apasionado por san Pablo. Sus cartas y su figura le sirvieron de iluminación, no solamente para él, si no para cada miembro de la Familia Paulina.

Apóstol de la Palabra, Pablo jamás conoció a Jesús, el carpintero de Nazaret. Su experiencia de conversión fue escuchando la voz del Resucitado. Por eso se sentía totalmente en deuda con aquel que lo amó y se entregó por él. De lo único que se mostró orgulloso fue de ser Apóstol del Evangelio, mensajero de la Buena Nueva de salvación.

Apóstol universal, se hizo todo para todos. Jamás negó sus raíces judías, pero tuvo la mentalidad amplia para saber lanzarse a las fronteras del mundo. Reconoció en cada cultura la semilla de la Buena Nueva y quiso compartirla con todas las personas.

MARÍA REINA DE LOS APÓSTOLES

“A este mundo pobre y orgulloso no se le puede dar ninguna riqueza más grande que Jesucristo. María dio al mundo la gracia en Jesucristo; y sigue ofreciéndoselo en los siglos. Ella es mediadora universal de la gracia, y en este oficio es madre nuestra. El mundo tiene necesidad de Jesucristo, Camino, Verdad y Vida. María lo da por medio de los apóstoles y de los apostolados, que ella suscita, forma, asiste y corona de frutos y de gloria en el cielo.” Beato Santiago Alberione.

En la imagen de María Reina de los Apóstoles, ella sostiene a Jesús niño, por delante, en un claro gesto de entrega. Pues, los acontecimientos guardados en su corazón, enseñaron a María el secreto del Reino. En la humildad y el silencio, la vida que se entrega y se da por amor, da frutos, crece y transforma. El mayor deseo de toda persona es sentirse amada y aceptada, y sólo lo conseguirá cuando rompa las redes de egoísmos e idolatrías. Aquella jovencita que corrió por los cerros de Judá para estar con su prima, bien lo sabía. Por esto es Reina y maestra del apóstol. Aquél que es enviado por el Señor debe tener corazón grande para dar a todos. El anuncio jamás excluye, es signo de amor y caridad, construcción del Reino que en lo escondido crece.

El Beato padre Santiago Alberione siempre recomendaba rezar el rosario. En cada misterio del rosario contemplamos la vida de Jesús con los ojos de aquella que más lo comprendió y se convirtió en su discípula.

La fiesta de María, Reina de los Apóstoles se celebra el sábado anterior a Pentecostés.

Familia Paulina

En los inicios de este siglo XX, un sacerdote pequeño de estatura pero grande de alma, llamado SANTIAGO ALBERIONE, soñaba con un “nuevo escuadrón de apóstoles”, con “almas generosas que sintieran lo que él sentía” y que formaran “una organización de escritores, técnicos, libreros y difusores católicos”, es decir, apóstoles que utilizando los Medios de la Comunicación Social (MCS) y estando consagrados a Dios, “hicieran penetrar el Evangelio en las masas”.

Para ello fundó, en 1914, una “Escuela Tipográfica”, que más tarde se convertiría en la Sociedad San Pablo, Congregación Religiosa dedicada a la evangelización con los MCS. Luego vinieron otras Congregaciones e Institutos Seculares que, junto con los Cooperadores, forman hoy la gran Familia Paulina. Podemos decir pues, que el sueño del Padre Alberione se ha convertido ya en realidad, una realidad que se va haciendo cada día más ampliada y consoladora.

PARA CONOCER MÁS SOBRE EL FUNDADOR Y LOS BEATOS Y VENERABLES DE LA FAMILIA PAULINA, HACÉ CLIC AQUÍ.

Pero, ¿quiénes componen hoy esta Familia? Los enumeraremos brevemente:

  1. La SOCIEDAD DE SAN PABLO. Sacerdotes y religiosos que se dedican a difundir el pensamiento cristiano con los MCS. Es como la Madre de todas las demás Instituciones de la Familia.
  2. Las HIJAS DE SAN PABLO. Religiosas que también centran su actividad apostólica en la evangelización a través de los MCS.
  3. Las DISCÍPULAS DEL DIVINO MAESTRO. Religiosas que con su oración y la adoración eucarística perpetua sostienen espiritualmente toda la Familia. Ejercen un apostolado litúrgico, eucarístico y sacerdotal.
  4. Las HERMANAS DE JESÚS BUEN PASTOR. Religiosas que ejercen su diaconía a nivel de diócesis y parroquias. Son colaboradoras directas del sacerdote en la evangelización y la pastoral.
  5. Las HERMANAS DE LA REINA DE LOS APÓSTOLES. Religiosas que son orientadoras de la juventud en su búsqueda vocacional.
  6. El INSTITUTO JESÚS SACERDOTE. Para sacerdotes diocesanos y obispos que vivencian la espiritualidad paulina conforme al espíritu del P. Alberione.
  7. El INSTITUTO SAN GABRIEL ARCÁNGEL. Está constituido por hombres laicos consagrados a Dios en el mundo de la profesión y del trabajo. (Son llamados “Gabrielinos”).
  8. El INSTITUTO NUESTRA SEÑORA DE LA ANUNCIACIÓN lo integran mujeres laicas consagradas a Dios y entregadas al apostolado en medio del mundo de la profesión y el trabajo. (Se las llama comúnmente “Anunciatinas”).
  9. El INSTITUTO SANTA FAMILIA. Abraza a los esposos que se consagraron particularmente a Dios dentro de la peculiar espiritualidad de la Familia Paulina.
  10. Los COOPERADORES PAULINOS. Laicos que se adhieren a la Familia Paulina en su vivencia espiritual y en su apostolado con los MCS.

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